El valor catastral de los terrenos e inmuebles es una variable imprescindible para el cálculo de los tributos. Esta es la razón por la que te conviene saber en qué consiste y sus posibles derivaciones. Hay que tener presente que esta variable, al estar el cálculo descentralizado, es fuente de controversia. Conviene, pues, conocer con detalle cuáles son las implicaciones prácticas. El artículo lo explica mejor.

Qué es el valor catastral de una vivienda

El valor catastral de una vivienda es la cantidad por la que se valora según el Catastro. El Gobierno obliga a todos los propietarios a registrar sus inmuebles a efectos de pagar tributos. Los cálculos del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), de Sucesiones o de Plusvalía van ligados a esa magnitud.

Es importante decir que no hay un criterio único en todo el territorio nacional. Este es el motivo por el que, en ocasiones, se habla de «Catastrazo». Los municipios establecen los valores que consideran oportunos. Es evidente que esa potestad de los municipios tiene, en ocasiones, un afán recaudatorio. El ejemplo está en muchos municipios que no actualizan sus valores hasta que necesitan aumentar su recaudación.

Por otra parte, hay que recordar que las actualizaciones, en algunos casos, podrían ser a la baja. Si un municipio actualizó el Catastro desde 2008 a 2015, es posible que muchos usuarios de vivienda usada hayan visto cómo su vivienda perdía valor. Este es un aspecto importante a tener en cuenta para evitar abusos.

Esta situación da lugar a numerosos abusos y, además, a reclamar un pago «diferido». Eso sí, la legislación establece que el valor catastral de una vivienda nunca puede estar por encima del valor de mercado.

Cómo se calcula

El valor catastral de un inmueble, aunque sea arbitrario, se basa en supuestos técnicos. Los más importantes son el valor del suelo, su calificación urbanística, la antigüedad del inmueble, el estado de conservación, la zona en la que está y, finalmente, si tiene algún valor histórico y/o monumental.

La idea es que los valores estén de acorde con el valor real. Este es el motivo por el que se tienen en cuenta todos los factores. El Catastro actualiza el valor de los inmuebles, como muy pronto, cada 5 años, aunque en la mayoría de casos es cada 10 años. La arbitrariedad a la hora de actualizar o no esta variable es otra de las fuentes de conflictos.

Conclusión

Los valores catastrales, como se ha visto, pueden cambiar con facilidad. Este es un motivo poderoso para que cuentes con un asesoramiento que te ayude a defender tus derechos. La Gestoría Fiscal Contable se encarga de abonar los impuestos ante la Administración y de gestionar todos los trámites. No nos equivoquemos, disponer de buena información disponible es muy importante.

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